martes, 12 de febrero de 2013

El sol puede salir

Aguanta, carajo. Eso es lo que debería decirte. Aguanta porque eres talentosa, eres inteligente y eres bellísima. Y no te digo esto último porque quiera anotar puntos contigo ni que te fijes en mí ni nada. Te lo digo porque en verdad eres bellísima. Aunque esto ni siquiera importe. Igual aguanta, carajo.

Nadie sabe la manera en que nadie sufre, pero hay algo cierto sobre el sufrimiento: se acaba. Se puede decir y se ha dicho de muchas formas. El momento más oscuro de la noche es justo antes del amanecer. Lo bueno de tocar fondo es que ya no se puede caer y el resto de camino es cuesta arriba. Rendirse no sirve para nada. Si ya no quieres hacer ningún esfuerzo, o si ningún esfuerzo vale la pena, descansa. Descansa pero no te rindas, linda. Ningún grito te debe callar. No hay persona que en verdad deba hacerte sentir menos de lo que eres.

Y mira, guapa, que en este mundo deberías tener las de ganar. Ya te dije, eres lindísima. Cuántas chicas darían mucho por tener tus ojos y tu nariz y tu boca y tu gracia. Pero no solo eso. Mejor todavía. Además de ser lindísima, eres muy capa en todo lo que haces. Entonces qué carajos. Solo puedo imaginar que te estás concentrando en lo malo. Y siempre va a haber cosas malas. Sálvate de las cosas peores (no te vas a salvar de cosas peores, mi niña, pero inténtalo). Ten en cuenta, aunque no ayude mucho, que debe haber gente que está más cagado que nosotros. Que tú. Que yo.

Dices que no tienes nada. ¡Perfecto, pues! Si no tienes nada, no tienes nada que perder. Anda donde el muchacho y dile que te gusta. Que se deje de huevadas y buenos modales y respuestas esquivas y que, putamadre, por fin sean los dos directos. (Aún así, mujer, te tengo que decir que tienes mucho más de lo que crees)

Yo no voy a darte consejos en verdad, pero quiero animarte a que te olvides de concentrarte en lo malo que te pasa. Eso no debe ser un problema. Si no tiene solución, para qué te preocupas. Y, sabes qué, ni siquiera te voy a decir que esperes a que todo sea caca, a que la noche esté totalmente oscura, para recién empezar el camino cuesta arriba, el trote hacia el amanecer. A la mierda eso. Linda, en verdad, aunque no lo creas, en medio de la noche más oscura el sol puede salir. Va a sorprender. Pero por favor aguanta, carajo. No te rindas. No voy a abrazarte pero quiero. No voy a decírtelo a los ojos, pero he puesto acá todo lo que creo conveniente para que lo sientas así. El sol puede salir, chica. El sol, cuando sea, puede salir.

Vayámonos a la mierda, pero a la divertida.
Ahí donde no tengamos nada ni nada que perder (qué mejor fortuna).

1 comentario:

Sam dijo...

Llegué aquí por tu comentario en mi blog. Sea para quien sea este post, me inspiró un poco a que (al igual que a la muchacha que le escribes) no me rinda.

Bonitp post.